ZOMBIES A LA CARTA . . .

Author: Mario Taborda /


Días pasados comentaba con mis compañeros de Psicología sobre algunos avances recientes en neurociencia. Por una u otra cosa, se me hizo difícil sentarme a escribir y redondear algunas ideas, pero lo del Toxoplasma gondii merecía un post especial, aunque más no fuera para ilustrar el modo en que algunos parásitos pueden modificar la conducta humana y animal (distinción que no comparto, dicho sea de paso). Si te gustan las películas de ciencia ficción podríamos empezar por ahí. Muchos hemos visto alguna que otra película de zombies. 
Como sucede en todas las cosas, el mito de los zombies ha ido cambiando con el correr del tiempo. Ya no se trata de muertos vivos, técnicamente hablando, sino de infectados como en “28 días después” o en “Soy leyenda”, ambas películas estrenadas en 2007. 
Si bien estamos hablando de diferentes formatos, confieso que la novela de Matheson (1954) me atrapó más que la película homónima, porque el protagonista, más allá de pelear por su supervivencia, intenta comprender un mundo nuevo plagado de seres aterradores. A pesar de su escasa formación académica, éste comienza a leer libros de biología y psicología para poder explicar los síntomas de los zombies. Sorprende la forma en la que el protagonista va dando cuenta del progreso de sus descubrimientos, forma que se asemeja mucho a la tarea de un investigador.  
Tambien, se me viene a la mente uno de los capítulos de la serie “Viaje a las estrellas”, en el que los personajes se volvían más sugestionables por la infección de una especie de gusano que se introducía en el cerebro a través del oído. O los Goa'uld de Stargate, una raza de parásitos con forma de serpiente que se introducían por el cuello, y una vez alojados en la columna vertebral tomaban el control del sistema nervioso central con el objetivo de dominar la galaxia. Y aunque los parásitos de la vida real no compartan esos mismos objetivos (por lo menos, hasta donde sabemos ...),  muchos sí son capaces de controlar la mente. Lo creas o no, muchas personas de la vida real podemos ser infectados por estos seres microscópicos de un modo más sutil que la anguila Ceti de “Viaje a las estrellas”, los Goa'uld de “Stargate” o las bacterias de la novela “Soy leyenda”. 
Según estimaciones del biólogo evolutivo Jaroslav Flegr, una de cada tres personas en el mundo estarían infectadas por Toxoplasma gondii (T.g.), un parásito cuyo hospedador principal es el gato (en general, los felinos). Otros animales terrestres (ratones), acuáticos y aéreos son utilizados como meros intermediarios para “llegar” al gato, en cuyas células intestinales se produce la reproducción sexuada del parásito y la posterior eliminación de las formas infectivas a través de sus heces. 
La gran estrategia de supervivencia del T.g. consiste en evadir el sistema inmunológico de los hospedadores intermediarios mediante una rápida modificación de su forma (y consecuentemente, de su expresión antigénica) para llegar, preferentemente, a los músculos y al cerebro. 
Una vez allí, el sistema inmune es incapaz de actuar. Para la célula infectada quedan dos opciones: disparar el proceso de apoptosis (muerte programada) o dejarse parasitar. Bueno, en realidad la decisión la toma el T.g. al interferir el proceso de apoptosis y competir luego por los nutrientes con la célula infectada. Desde luego, el metabolismo y la función de estas células infectadas operan ahora de un modo diferente al de una célula normal. Imaginemos lo que podría suceder en una infección crónica del cerebro por T.g.. ¿Están pensando lo mismo que yo? Sí, existe la posibilidad de que algunos desórdenes mentales humanos puedan ser causados por parásitos como el T.g.
Pero acá viene lo mejor. Hace ya unos años me encontré con un artículo de Sapolsky, neurocientífico de la Universidad de Stanford que me dejó pasmado. Tal vez, ahí comprendí que la manipulación de la conducta no era una invención de Pavlov, Watson , Skinner o de algunos autores de ciencia ficción , sino de los parásitos (virus, protozoos, etc). 
Sapolsky había comprobado en su laboratorio, que ratones infectados con T.g. perdían el miedo a los gatos, o mejor dicho a su orina, un comportamiento diametralmente opuesto al del grupo control (ratones no infectados). Mientras estos últimos evitaban pasar por las zonas del laberinto impregnadas con orina de gato, los ratones infectados parecían indiferentes a dicho olor. 
De más está decir que ninguno de estos animales sabe lo que es un gato, ya que han sido criados en cautiverio. La aversión que tienen hacia la orina es una conducta innata (no aprendida), como lo es la atracción sexual entre machos y hembras de una misma especie mediada por sustancias químicas, salvo que en uno y otro caso participan moléculas de diferente estructura y reactividad. Mientras las feromonas de la hembra ratón estimulan la atracción del macho, las kairomonas presentes en la orina de gato provocan la huída de los ratones. 
¿Hasta que punto podríamos decir que estos ratones de laboratorio son libres de tomar ciertas decisiones? ¿Y nosotros? Dejando de lado cuestiones filosóficas como las del libre albedrío, los ratones infectados del experimento de Sapolsky habían perdido la capacidad de responder al estímulo de las kairomonas de gato. El siguiente objetivo era determinar que áreas del cerebro de los ratones habían sido infectadas y alteradas por el T.g.  
Pistas sobre cómo estos parásitos afectaban a los ratones parecían provenir de varias observaciones. 
En primer lugar, la densidad de los quistes de T.g. en la amígdala cerebral era casi el doble que en otras estructuras cerebrales involucradas en la percepción del olor. Dicha estructura se ha relacionado con la ansiedad y la sensación de miedo. 
En segundo lugar, el genoma de T. g. contiene dos genes relacionados con otros genes de mamíferos implicados en la regulación de la dopamina, un neurotransmisor asociado con la recompensa y las señales de placer en el cerebro, incluso en el nuestro. Así que tal vez T. g. haría que las actividades suicidas, tales como el merodear por lugares frecuentados por gatos, resultasen más placenteras para los ratones infectados.  
De esta manera, la manipulación mental del T. g. estaría orientada a regresar al vientre de un gato, el único lugar donde se puede reproducir de forma sexuada. 
¿Suena descabellado, no?, pero es real. Tan real como las hormigas que al ser infectadas por un parásito llamado Dricocoelium suben a lo más alto de la hierba, en donde la probabilidad de ser tragadas por una señora vaca (diría mi nietito) aumenta considerablemente. De todos modos, no creo que una hormiga sea, precisamente, el mejor ejemplo de una mente difícil de manipular, así que podemos pasar a un caso un poco más complejo. 
Hay un parásito llamado Sacculina granifera que infecta el cuerpo de un cangrejo macho y secreta unas hormonas feminizantes que lo hacen comportarse como si fuera una hembra. El cangrejo se dirige hacia la arena, hace un agujero y adopta la posición de expulsar larvas. Claro que las únicas larvas que salen son las del parásito.
Cerrando la lista de ejemplos, podríamos mencionar la hipótesis, aún no comprobada, que relaciona la esquizofrenia con nuestro conocido T.g.. Los resultados obtenidos hasta la fecha, como la presencia de anticuerpos anti-Toxoplasma gondii en pacientes esquizofrénicos, de síntomas de tipo esquizofrénico en la infeccion aguda por T.g., el hallazgo de dos “rutas” fisiopatológicas interexcluyentes que desencadenarían, en unos casos, artritis reumatoidea y en otros, esquizofrenia, lo cual, de paso explicaría que sean padecimientos que no suelen presentarse simultáneamente en una misma persona, y la acción antitoxoplasma in vitro de los medicamentos antipsicóticos parecerían apuntar en esta dirección.
Sin embargo, no debe perderse de vista de que algunos virus como el citomegalovirus, el herpes simplex tipo II, el herpes virus tipo VI y los retrovirus endógenos humanos también presentan tropismo hacia el cerebro, de modo que la disposición a esta enfermedad podría deberse a diferentes agentes físicos, genéticos o infecciosos.
No me sorprendería que con el tiempo encontráramos otros organismos capaces de alterar nuestra neurobiología de manera similar al T. g., parásitos de los cuales no tenemos ni siquiera noción de que existen y que pueden mover los hilos del reino animal. Después de todo, algunos parásitos podrían haber evolucionado para influir mentalmente sobre nosotros como parte de una estrategia de supervivencia, a menos que seamos ingenuos. 
Otra cosa que debemos tener en cuenta es que no somos sólo humanos, somos un ecosistema (sólo nuestro cuerpo tiene diez veces más bacterias que células humanas) y esta es la peor afrenta que debemos soportar después del descubrimiento del inconsciente en los tiempos de Freud. 
¿Será la última? 
Deslizo otra pregunta más inquietante que la anterior . . . ¿y si estuviéramos viviendo en un zoológico espacial, incapaces de ver a quién nos mantiene encerrados, quién controlaría a quién en este planeta perdido en la inmensidad del universo (¿o multiverso?)?

XENOGLOSIA, ¿REALIDAD O FICCIÓN?

Author: Mario Taborda /

‘Los hechos a menudo lucen increíbles sólo porque estamos mal informados, y dejan de parecer maravillosos cuando nuestro conocimiento se expande.’
                                                          Sir Francis Bacon

Xenoglosia (del griego “xenos”: extraño o extranjero, y “glosa”: lengua o lenguaje) es la capacidad que tienen algunas personas para hablar en idiomas que desconocen.
Este fenómeno generalmente se observa en personas con estados alterados de la conciencia o traumas cerebrales. Claro que esto era desconocido para la joven de 13 años que ingresó al Hospital KB de Split en 2010. Aquí la noticia:

“Desde que la joven de 13 años, procedente de la ciudad de Knin, despertó del coma sólo habla alemán, en un nivel muy superior al que ella tenía. Según informa el diario Daily Mail, la joven es incapaz de hablar croata, y se niega a intentarlo.El director del hospital KB de Split, Dujomir Marasovic, ha explicado al citado diario que todavía están tratando de averiguar qué causó el trauma y porqué la chica parece haber olvidado cómo se hablaba croata.                                                                                          
Marasovic explica que “uno nunca sabe cómo va a reaccionar el cerebro cuando se recupera de un trauma. Es evidente que tenemos algunas teorías, aunque por el momento no podemos dar más información porque tenemos que respetar la privacidad del paciente.                                                                                  Varios médicos han examinado a la joven, sorprendidos por tan misterioso caso. La niña aún está ingresada en el hospital y recibe las visitas periódicas de sus familiares, a pesar de la frustración que supone no poder comunicarse con ella. El personal del hospital ha tenido que recurrir a un intérprete para traducir las palabras de la adolescente.”  

Leyendo esta noticia uno podría pensar que estamos viviendo a principios del siglo XX, pero lo cierto es que estos fenómenos siguen produciéndose, como este otro caso ocurrido en 2007, donde un piloto checo de motos, Matej Kus de 18 años, se golpeó la cabeza tras un accidente y quedó inconsciente durante 45 minutos.
Al despertar en la ambulancia hablaba fluidamente en inglés. ¿Dónde está la noticia? Pues que Matej había empezado a estudiar inglés el mismo año en que tuvo el accidente y, según sus amigos, su nivel no era muy bueno. Peter Waite, el promotor del equipo de Kus, los Berwick Bandits, hizo las siguientes declaraciones: “No me podía creer lo que oía. Hablaba con un claro acento inglés, nada de dialectos o algo así. Lo que sea que paso durante el accidente debe de haber reordenado algo en su cabeza. Antes del mismo, el inglés de Matej era nefasto, para decirlo claramente. Se esforzaba en ser comprendido y estaba empezando a mejorar poco a poco. Y de repente, estábamos allí en la puerta de la ambulancia oyendo a Matej hablar a los paramédicos en un perfecto inglés. Fue increíble. Al recuperar el conocimiento, Matej no tenía ni idea de quien era o donde estaba, ni siquiera sabía que era checo”.
Buscando una explicación
Obviamente, estos casos son reales, pero una cosa es el fenómeno y otra muy distinta la explicación. Tal vez, muchos de ustedes habrán escuchado hablar de reencarnación, memoria genética, cerebro holográfico, campos morfogenéticos y otras explicaciones más, pero pienso que tenemos explicaciones más a mano y más trabajadas que las mencionadas anteriormente para animarnos a encontrar una respuesta.
Hace dos días deslizaba en mi blog de música la posibilidad que Mozart padeciera el síndrome de Williams. Pero, ¿qué relación puede existir entre este síndrome y la xenoglosia? Sencillamente, que ambos fenómenos ocurren en el cerebro.
La hipótesis que, a mi entender, los explica mejor es la de los fenómenos de liberación de funciones cerebrales o “release of  function”.  Según esta hipótesis, el sistema nervioso está compuesto de diversos niveles evolutivos, que con el tiempo aumentan en complejidad y en el número de sus interconexiones. Por regla general, las regiones evolutivamente más jóvenes serían las dominantes, inhibiendo las funciones de las regiones más antiguas. Esto significaría que, cuando se produce una lesión en una región del sistema nervioso muy compleja y más moderna, evolutivamente hablando, no sólo tendrían lugar síntomas negativos en relación con la función de esa región, sino también signos positivos por liberación de la función de las otras regiones que evolutivamente son más antiguas y que están inhibidas. Esto explica el hecho que, por ejemplo, los reflejos de succión que posee un bebé (como “el peque Lauti”, jajaja), más tarde sean inhibidos al desarrollarse estructuras más modernas, como la corteza cerebral. Pero si por un accidente se produjese una lesión en esa parte de la corteza, como suele ocurrir en enfermos con enfermedades degenerativas como la demencia de Pick o el Alzheimer, estos reflejos volverían a aparecer.
En cualquier caso, lo que queda expuesto una vez más, de modo irrefutable, es la existencia del “inconsciente”, una organización de procesos cerebrales aún más compleja que la conciencia.
Sin duda, tenemos una capacidad de almacenamiento casi ilimitada, pero nuestra conciencia sólo abarca un porcentaje muy pequeño de esa capacidad. Por eso, en situaciones de trauma cerebral o en estados alterados de la conciencia, algunas personas podrían tener acceso a regiones del cerebro que están vedadas normalmente para la mayoría de nosotros. Y es posible que debido a esta limitación de la conciencia, amplias regiones del cerebro con funciones aún desconocidas no se manifiesten debido a la inhibición de otras regiones que usamos conscientemente. Por lo tanto, una capacidad limitada de manipulación consciente de la información no significa que lo que normalmente utilizamos sea todo lo que potencialmente podríamos utilizar. En otras palabras, no podemos aprovechar toda la potencialidad de nuestro cerebro porque la utilización de unas funciones se hace a costa de otras mediante mecanismos que aún desconocemos.
Descartando el fraude y las explicaciones sobrenaturales, me inclino a pensar que los pacientes con xenoglosia muestran ciertas capacidades que tenemos todos, pero que están normalmente inhibidas en nosotros.
La ciencia dirá la última palabra.

ROBUR, EL CONQUISTADOR

Author: Mario Taborda /

"¡El pájaro vuela, y no es un globo, es una máquina!". 
                 Julio Verne                      
Durante este lluvioso día, que ha traído un poco de fresco a este verano insoportablemente caluroso, me he dedicado a releer una de las novelas de Julio Verne que más me ha cautivado: Robur, el conquistador.
No los voy a aburrir haciendo una reseña de la misma, pero es importante notar cómo la poderosa imaginación de Verne le va dando, en élla, vida a uno de los inventos revolucionarios: el helicóptero. Seguramente, en aquella época, la discusión de moda en los círculos científicos giraría en torno a qué tipos de naves surcarían el cielo del futuro (nuestro presente). ¿Sería un cielo lleno de aeróstatos (naves menos pesadas que el aire) o uno de naves más pesadas que éste?
Curiosamente, pocos años después de la publicación de esta novela, comenzaron a verse naves parecidas al “Albatros” de Verne por los cielos de Estados Unidos. Incluso, algunos piensan que ésta pudo haber sido la primer oleada de OVNIs documentada, de la cuál, el incidente más destacado es la supuesta colisión de
un OVNI contra un molino en Aurora (Texas).
¿Con qué frecuecia observás el cielo? Mirá que allá arriba pasan cosas inimaginables como ésta:


ROBUR, EL CONQUISTADOR (Fragmento del Capítulo I)

Un fenómeno extraordinario se producía en las altas zonas del cielo, un fenómeno  cuya naturaleza  y origen era imposible de reconocer. Un día aparecía en América, cuarenta y ocho horas después sobre Europa, ocho días más tarde en Asia, sobre el Celeste Imperio.
Decididamente, si aquella trompeta que señalaba su paso no era la del Juicio Final, ¿qué significaba entonces la tal trompeta?
De aquí que en todos los países de la Tierra, reinos y repúblicas, existiese cierta inquietud que era necesario calmar.  Si oyeseis en vuestra casa algunos ruidos raros e inexplicables, ¿no buscaríais apresuradamente la causa de esos ruidos? Y si el examen no os revelaba lo que era, ¿no abandonaríais también vuestra casa para iros a habitar en otra?
Indudablemente. Pues en este caso,la casa era el globo terráqueo. Mas no había medio de dejarle para ir a la Luna, a Marte, Venus, Júpiter o cualquier otro planeta del sistema solar. Era pues, necesario descubrir lo que ocurría, no en el vacío infinito, sino en las zonas  atmosféricas. En efecto, sin aire no hay ruido, y como había un ruido (¡siempre la famosa trompeta!), era señal de que el fenómeno ocurría en medio de la capa del aire, cuya densidad va disminuyendo poco a poco, y que no se esparcía más allá de dos leguas alrededor de nuestro esferoide.
Como es de suponer,todos los periódicos hablaron de la cuestión, la trataron bajo todas sus formas, la aclararon y la oscurecieron, contaron hechos verdaderos o falsos, llenaron de alarma o tranquilizaron a los lectores, en interés de la venta; apasionaron, en fin, a las masas un tanto alocadas. De rechazo,la política quedó en segundo lugar, si bien los negocios no anduvieron remisos por eso. Pero, ¿qué es lo que ocurría?   Se consultaban los Observatorios de todo el mundo. Si no contestaban, ¿para qué servían los Observatorios? Si los astrónomos, que dividían en dos o en tres sectores las estrellas que están a millones de leguas de nosotros, no eran capaces de hacer saber el origen de un fenómeno cósmico en un radio de sólo algunos kilómetros, ¿entonces para qué servían los astrónomos?
El resultado fue que se volvió imposible darse cuenta del número de telescopios, de anteojos de larga vista, gemelos y lentes que miraban al cielo aquellas hermosas noches de verano, ni del de ojos que miraban por el ocular de los instrumentos de todo alcance y de todo calibre. Se podían calcular también por millones. Diez veces, veinte veces más que el número de estrellas que se pueden ver a simple vista en  la esfera celeste.
¡No! Jamás eclipse alguno observado simultáneamente en todos los puntos del Globo había despertado una curiosidad igual.
Los Observatorios contestaron, pero insuficientemente. Cada uno dio una opinión, pero distinta; por lo cual estalló una guerra intestina entre sabios durante las últimas semanas de abril y las primeras de mayo.
El Observatorio de París se manifestó muy reservado. Ninguna de sus secciones quiso dar su opinión. En la sección de Astronomía matemática se había desdeñado mirar; en la de operaciones meridianas no se había descubierto la menor cosa; en la de observaciones físicas nada se había visto; en la de Geodesia nada se había advertido; en la de Meteorología tampoco tenían que decir que hubiesen visto algo fuera de lo normal; en fin, en la de los calculadores nada se había visto. Al menos, el testimonio fue franco. La misma franqueza se dio en el Observatorio de Montsouris, en la estación magnética de Saint-Maur.
El mismo culto a la verdad se notó también en la oficina de longitudes. Decididamente, francés quiere decir franco.
En provincias fueron un poco más explícitos.Tal vez en la noche del 6 al 7 de mayo habíase previsto una claridad de origen eléctrico, cuya duración apenas había sido de veinte segundos. En el Pic du Midi esa claridad se había advertido entre las nueve y las diez de la noche.
En el Observatorio meteorológico de Puy-de-Dome, entre la una y las dos  de  la madrugada; en el monte Ventoux, en Provenza, entre dos y tres; en Niza entre tres y cuatro; en fin, en Semnoz (Alpes), entre Annency, el Bourget y el Leman, en el momento en que el alba blanqueaba el cenit.
Evidentemente, no se podían desechar en conjunto todas sus observaciones.
No había duda de que se había observado la claridad en distintos puntos sucesivos, con diferencia sólo de algunas horas. Por consiguiente, o era producida por varios focos que corrían a través de la atmósfera terrestre, o sólo era producida por un solo foco, el cual podía moverse con una velocidad que debía ser de unos doscientos kilómetros por hora. Pero durante el día, ¿hábíase visto alguna vez algo anómalo en el aire? Jamás.
La trompeta, ¿habíase oído siquiera a través de las capas aéreas?
No se había oído ningún toque de trompetas entre la salida y la puesta del Sol.
En el Reino Unido hallábanse muy perplejos. Los Observatorios no pudieron ponerse de acuerdo. Greenwich no llegó a entenderse con Oxford, aunque ambos sostenían que no había nada.
-¡Ilusión óptica! - afirmaba uno.
-¡Ilusión acústica! - sostenía el otro.
Y sobre esto disputaron. En todo caso, ilusión.
En el Observatorio de Berlín y en el de Viena,la discusión amenazaba promover complicaciones internacionales. Pero Rusia, en la persona del director del Observatorio de Pulkowa, les probó que ambos tenían razón; que todo dependía del punto de vista desde el cual se colocaban para determinar la naturaleza del fenómeno, imposible en teoría, pero posible en la práctica.
En Suiza, en el Observatorio de Santis, en el cantón de Appenzel, en  Peighi, en Gabris, en los puestos de observación de San Gotardo, del San Bernardo, del Juliers, del Simplón, de  Zurich, del  Somblick, en los Alpes tiroleses, dieron fe de una  extremada reserva a propósito de un hecho que nadie había podido hacer constar, lo cual estuvo muy bien.
A pesar de ello, en Italia, en las estaciones meteorológicas del Vesubio, en el puesto de observación del Etna, instalado en la antigua Casa Inglesa, y en el Monte Cano, los observadores no dudaron ni por un instante en admitir la materialidad del fenómeno en atención a que lo habían visto un día bajo el aspecto de una pequeña voluta de vapor, y una noche bajo la apariencia de una estrella fugaz. Sin embargo, lo que era, aún no lo sabían.
En verdad, el tal misterio comenzaba a cansar a los sabios; en cambio, continuaba apasionando a los ignorantes, que han formado, forman y formarán la inmensa mayoría del mundo, gracias a una de las leyendas más sabias de la Naturaleza. Los atrónomos y los meteorologistas hubieran acaso renunciado a ocuparse más del particular, si en la noche del 26 al 27 en el Observatorio del Kanto Reino, en el Finmark, en Noruega, y en la noche del 28 al 29 en el del Isjord, en el Spitzberg, los noruegos por una parte y los suecos por otra, no se hubieran puesto de acuerdo sobre lo siguiente: en medio de una aurora boreal había aparecido una especie de pájaro muy grande, un monstruo aéreo.
Si no había  sido posible determinar  su estructura; al menos no había ninguna duda sobre unos corpúsculos que había proyectado y que estallaban como bombas.
En Europa no quisieron dudar de la observación de las estaciones del Finmark y del Spitzberg. Pero lo que pareció más asombroso en todo eso era que los suecos y los noruegos se hubieran puesto de acuerdo sobre cualquier punto.
Se rieron muchísimo del supuesto descubrimiento en los Observatorios de América del Sur, en el Brasil, en el Perú y lo mismo en La Plata, en los de Australia, en Adelaida e incluso en Melbourne. Y la risa australiana es de las más comunicativas.
Para abreviar diremos que solamente un jefe de estación meteorológica se mostró explícito en esta cuestión, a pesar de todas las burlas que podía originar su solución.
Fue un chino, el director del Observatorio de Zi-Ka-Wey, colocado en medio de una gran llanura, a una distancia del mar como de diez leguas poco más o menos, y que tenía un horizonte inmenso, bañado de aire puro.
-Quizá «eso» -dijo el tal chino- fuera un aparato volador, una máquina para volar.
-¡Qué de burlas hubo!

EL ENCUENTRO CERCANO DE ROBERT LLIMÓS (JULIO DE 2009)

Author: Mario Taborda /

A lo largo de la historia podemos encontrar relatos fantásticos que nos hablan de encuentros entre humanos y supuestos seres “sobrenaturales”. Podría pensarse que con la llegada del siglo XXI y con el desarrollo de la ciencia, todo este mundo “irreal” debería haber desaparecido. Pero para el asombro de muchos, la gente sigue relatando hechos inquietantes que parecen proceder de una realidad ajena a nosotros y, a la vez, muy próxima.
Robert Llimós, pintor barcelonés nos cuenta en su sitio web su experiencia con lo desconocido.
"… Llegamos a Sao Paulo para pasar un fin de semana familiar. El lunes nos fuimos a Fortaleza, ciudad de playas extensas donde un mar bravío se  contrapone a quien es de Barcelona, de Ciutat Vella. Robert se relaja con las vacaciones y durante tres días, en medio de las dunas de Aquiraz sigue pintando acuarelas de huevos, tema que había empezado en 2004. Salgo a dar un paseo con mi hermana, mientras, él se va a dibujar en los altos de las arenas que circundan toda la región.                                                   
…a la vuelta estábamos preocupadas, Robert no volvía a casa. Casi oscurecía y salimos a toda velocidad a buscarle en la 4x4 por las dunas, no fuera caso que se hubiera perdido. Bueno…Cuando llegamos, tenía  una expresión extasiada, ojos grandes y “aire en  el pecho”.
- Qué pasó?Está todo bien?
- Sí, todo muy bien. He visto un platillo volante.
- Cómo?
- Sí! He visto un platillo volante!
- En serio? Pregunta mi hermana.
- Estaba dibujando en las Dunas y de repente veo unas luces en el cielo, formas geométricas, líneas en el espacio. Luego siento como un láser, no sé, un escaneo en mi cuerpo y sigo mirando.
- Coño! Caray! (risas asustadas de las dos)
- El platillo aparecía y desaparecía, como si se estuviera escondiendo por detrás de las nubes, lanzando humo o de un modo holográfico.                                                    
Mi hermana ya había visto platillos por la región, no del mismo modo que lo relata Robert. Los había visto en el cielo oscuro, lejos y encima del mar. Se movían con una aceleración absurda, trazando líneas rectas y formas geométricas. En esa ocasión, ella estaba con su marido y llamaron a los guardacostas para avisarles de lo que habían visto, éstos les escucharon atentamente y escribieron todo lo referente a la aparición.  Robert venía con dibujos hechos a lápiz de todo lo que había visto. Eran dibujos hechos de una manera súper rápida y precisa, para documentar la aparición de un modo casi fotográfico. No llevaba ninguna cámara, y según él, ellos debían saberlo. Cree, que no se le habrían acercado tanto si no hubiera sido así. Una casualidad interesante, ya que Robert, es una persona que siempre lleva la cámara encima para tomar fotos, pero aquel día tan solo quería dibujar.                                                                                                - Mirad! todo esto es lo que he visto. Y nos enseñó sus apuntes gráficos.                          
- Uau! Robert, es impresionante y a las dos se nos pusieron los pelos de punta.
Realmente había contactado con seres de otra dimensión. La última imagen que nos enseñó, era la de una pareja de tripulantes que se veían a través de una ventana que condensaba en sus laterales, un vaho de luz azulada. Aunque no podía asegurar con exactitud, si la pareja era de sexos opuestos, es lo que a él le pareció. La figura femenina, llevaba una especie de diadema en la cabeza, mientras el otro era más alto. Esta ventana era como una cabina y tenía una luz de color amarillo…”.
Como no podía ser de otra manera, aquellos primeros bocetos de su experiencia se convirtieron más tarde en una serie de pinturas titulada “Contacto”.  Seguramente, una experiencia como ésta no se le podía escapar tan fácilmente a sus pinceles.




PLANILANDIA, UNA AVENTURA EN MÚLTIPLES DIMENSIONES

Author: Mario Taborda /






Planilandia es uno de esos libros difíciles de encontrar en cualquier librería. Pero no se angustien, aquí les dejo el link para que puedan descargarlo de Internet:
http://www.descargarlibrosgratis.net/archivos/Libros_en_Espanol/Novelas/abbott_edwin_-_planilandia_-_una_novela_de_muchas_dimensiones_libros_en_espaol.pdf  

Sin duda, es un libro único, no sólo porque se anticipa a una serie de descubrimientos realizados en la física teórica, sino porque muestra una aguda intuición sobre el comportamiento de los humanos frente a lo inexplicable.
En pocas palabras, Planilandia trata sobre la vida de un individuo, un cuadrado concretamente, que habita en un mundo plano con otros cuadrados, líneas, triángulos, círculos, hexágonos y todas las figuras geométricas que se imaginen. Como es lógico,  los habitantes de Planilandia pueden moverse libremente en su superficie, pero al igual que las sombras, no pueden ascender ni descender por ella. Evidentemente, ellos ignoran esta limitación porque son incapaces de imaginar una tercera dimensión.
Un buen día, nuestro protagonista (el Cuadrado) vive una experiencia perturbadora, precedida de un sueño sorprendente. En dicho sueño, se encuentra en un mundo unidimensional (Linealandia), cuyos habitantes son puntos y rayas, capaces de moverse hacia delante o hacia atrás, pero siempre sobre la misma línea.     
El problema surge cuando “Cuadrado” descubre que en Linealandia sus habitantes no conciben la idea del movimiento hacia la derecha o hacia la izquierda (además de hacia delante o hacia atrás) e intenta explicarle a la raya más larga de Linealandia (su rey) la realidad de Planilandia. El rey lo toma por loco y ante su tozudez, nuestro amigo el Cuadrado, pierde la paciencia al ver tanta ignorancia manifiesta. La cosa es que se le arrojan todos los habitantes de Linealandia en el mismo momento que lo despierta la campana del reloj.  Pero ese nuevo día le reservaba otra sorpresa. Nuestro querido Cuadrado dedica la mañana a enseñar a su nieto, un hexágono, los fundamentos de la aritmética y su aplicación a la geometría. Le enseña que el número de metros cuadrados de un cuadrado se calcula elevando al cuadrado el número de metros de uno de sus lados. En ese momento se produce la siguiente situación:

El pequeño hexágono reflexionó durante un largo momento y después dijo: “También me has enseñado a elevar números a una tercera potencia. Supongo que 3 elevado a la 3 debe tener algún sentido geométrico; ¿cuál es?”. “Nada, absolutamente nada”, replique yo, “al menos en la geometría, porque la geometría sólo tiene dos dimensiones”. Y luego enseñé al muchacho cómo un punto que se desplaza tres pulgadas genera una línea de tres pulgadas, lo que se puede expresar con el número 3; y si una línea de tres pulgadas se desplaza paralelamente a sí misma tres pulgadas, genera un cuadrado de tres pulgadas, lo que se expresa aritméticamente por 3 elevado a la 2.
Pero mi nieto volvió a su anterior objeción, pues me interrumpió exclamando: “Pero si un punto, al desplazarse tres pulgadas, genera una línea de tres pulgadas, que se representa por el número 3, y si una recta, al desplazarse tres pulgadas paralelamente a sí misma, genera un cuadrado de tres pulgadas por lado, lo que se expresa por 3 elevado a la 2, entonces un cuadrado de tres pulgadas por lado que se mueve de alguna manera (que no acierto a comprender) paralelamente a sí mismo, generará algo (aunque no puedo imaginarme qué) y este resultado podrá expresarse por 3 elevado a la 3”.
“Vete a la cama”, le dije, algo molesto por su interrupción. “Tendrías más sentido común si no dijeras cosas tan insensatas”

De esta forma, el cuadrado incurre en el mismo error que el rey de Linealandia, sin haber aprendido nada de su sueño. Pero durante la tarde le da vueltas a las palabras de su nieto y exclama: “Este chico es un alcornoque. Lo aseguro; 3 elevado a la 3 no puede tener ninguna correspondencia en geometría”. En ese momento escucha una voz que le dice: “El chico no tiene nada de alcornoque y es evidente que 3 elevado a la 3 tiene una correspondencia geométrica”. Era la voz de un extraño visitante, que afirmaba venir de Espaciolancia, un mundo de tres dimensiones. Y al igual que el cuadrado en su sueño anterior, el visitante se esfuerza por hacerle comprender la existencia de una realidad tridimensional. Del mismo modo que el cuadrado se había definido como una línea de líneas ante el rey de Linealandia, el visitante se define como un círculo de círculos, que en su país de origen se llama esfera. Pero como era previsible, el cuadrado no puede comprenderlo, porque ve a su visitante como un círculo; eso sí, dotado de extrañas e inexplicables cualidades: aumenta y disminuye, se reduce a veces a un punto y hasta desaparece del todo. La esfera le explica que todo eso no tiene nada de sorprendente, ya que es un número infinito de círculos, cuyo diámetro aumenta desde un punto a trece pulgadas, colocados unos encima de los otros para componer un todo. Por lo tanto, cuando se desplaza en Planilandia, al principio es invisible, luego aparece como un punto (apenas toca la superficie), y finalmente se transforma en un círculo de diámetro en constante aumento, para después, ir disminuyendo hasta volver a desaparecer por completo. Esto explica que la esfera pueda entrar en la casa del cuadrado, a pesar de que las puertas estén cerradas a conciencia. Desde luego, entra por arriba. Pero claro, el cuadrado no es capaz de concebir el concepto “arriba” y finalmente, la esfera no encuentra otra solución que llevárselo a Espaciolandia:

Un espanto indecible se apoderó de mí. Todo era oscuridad; luego, una vista terrible y mareante que nada tenía que ver con el ver; vi una línea que no era línea; un espacio que no lo era; yo era yo, pero tampoco era yo. Cuando pude recuperar el habla, grité con mortal angustia: “Esto es la locura o el infierno”. “No es lo uno ni lo otro”, me respondió con tranquila voz la esfera, “es saber; hay tres dimensiones; abre otra vez los ojos e intenta ver sosegadamente”.

A partir de ese momento místico, el cuadrado, asombrado por la increíble experiencia de penetrar en una nueva realidad, desea explorar los misteriosos mundos de cuatro, cinco y seis dimensiones; pero la esfera le dice que esos mundos no existen, que la idea es totalmente impensable. Como el cuadrado, no ceja en sus deseos, la esfera lo devuelve a su mundo.
El cuadrado, de nuevo en Planilandia, se siente en la obligación de contar lo que ha descubierto; pero cada vez le resulta más difícil recordar aquella realidad tridimensional. En cualquier caso, es encarcelado por la inquisición de Planilandia; pero en lugar de ser quemado en la hoguera, (o expulsado del circuito académico en nuestros días) es condenado a cadena perpetua y encerrado en una cárcel, que tristemente recuerda a un psiquiátrico . . .
Esta es, resumiendo mucho, la historia de Planilandia.
Y para que puedan sacarle más jugo a esta historia les propongo responder las siguientes preguntas: ¿Cuál era la profesión u ocupación de su autor?, ¿en que época piensan que se escribió?, ¿con qué propósito?, ¿qué reflexión nos deja? 
¡Desinhíbance y dejen muchos comentarios!!!

SUCESOS INEXPLICABLES #001

Author: Mario Taborda /

Para empezar, creo que toda experiencia tiene una explicación, aún cuando no conozcamos la respuesta.
El hecho que voy a relatarles sucedió el día siguiente a la muerte de mi padre.
Sin duda, la muerte de un ser querido es una de esas experiencias terribles que nos hacen sentir cuán efímera y frágil es la vida. Así que,  después de su muerte, solíamos compartir más tiempo en familia. Mi casa era el lugar común para estos encuentros, el lugar donde ocurrió lo inesperado.
Era un mediodía. Ya habíamos terminado de almorzar, cuando empezó a sonar en el primer piso la música de un juguete (teléfono) de mi hija Dalmar. Nos miramos sorprendidos porque todos estabamos en planta baja. Lo primero que se nos cruzó por la cabeza fue un robo. Mi vieja y mi esposa realmente estaban asustadas. Subí y me encontré con el teléfono sonando sobre la cama de mi hija, pero las ventanas y la puerta que daban a la terraza, permanecían cerradas.
Baje confundido porque sabía que el teclado de ese teléfono no funcionaba. Es más, le saqué las pilas sulfatadas que tenía, le coloqué unas nuevas y el teclado seguía sin funcionar. Lo único que me llamo la atención fue la humedad en el portapilas.
Tal vez, el agua había cerrado el circuito, no lo sé. Tampoco pudimos explicar porque, un juguete que ya no usaba Dalmar, estaba sobre su cama. Bueno, eso puede pasar, no tiene nada de extraño. Muchas veces los chicos rescatan algún juguete viejo y no se acuerdan luego de guardarlo.
Después, Estela comentó sobre un caso similar, del cuál fueron testigos indirectos sus familiares de Mendoza. En ese caso, fue una locomotora de juguete la que empezó a moverse y a prender sus luces frente a las miradas estupefactas de los presentes.
¿Ilusión colectiva, experiencia paranormal, experiencia normal? Lo que haya sido, nos dejó a todos con el deseo de saber que fue lo que sucedió ese día.

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Me llamo Mario Alberto Taborda y soy el creador de este blog. Soy Bioquímico, especialista en Ensayos y Control de Métodos y Profesor Superior en Bioquímica. Vivo en Rosario (Argentina).

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