SUCESOS INEXPLICABLES #001

Author: Mario Taborda /

Para empezar, creo que toda experiencia tiene una explicación, aún cuando no conozcamos la respuesta.
El hecho que voy a relatarles sucedió el día siguiente a la muerte de mi padre.
Sin duda, la muerte de un ser querido es una de esas experiencias terribles que nos hacen sentir cuán efímera y frágil es la vida. Así que,  después de su muerte, solíamos compartir más tiempo en familia. Mi casa era el lugar común para estos encuentros, el lugar donde ocurrió lo inesperado.
Era un mediodía. Ya habíamos terminado de almorzar, cuando empezó a sonar en el primer piso la música de un juguete (teléfono) de mi hija Dalmar. Nos miramos sorprendidos porque todos estabamos en planta baja. Lo primero que se nos cruzó por la cabeza fue un robo. Mi vieja y mi esposa realmente estaban asustadas. Subí y me encontré con el teléfono sonando sobre la cama de mi hija, pero las ventanas y la puerta que daban a la terraza, permanecían cerradas.
Baje confundido porque sabía que el teclado de ese teléfono no funcionaba. Es más, le saqué las pilas sulfatadas que tenía, le coloqué unas nuevas y el teclado seguía sin funcionar. Lo único que me llamo la atención fue la humedad en el portapilas.
Tal vez, el agua había cerrado el circuito, no lo sé. Tampoco pudimos explicar porque, un juguete que ya no usaba Dalmar, estaba sobre su cama. Bueno, eso puede pasar, no tiene nada de extraño. Muchas veces los chicos rescatan algún juguete viejo y no se acuerdan luego de guardarlo.
Después, Estela comentó sobre un caso similar, del cuál fueron testigos indirectos sus familiares de Mendoza. En ese caso, fue una locomotora de juguete la que empezó a moverse y a prender sus luces frente a las miradas estupefactas de los presentes.
¿Ilusión colectiva, experiencia paranormal, experiencia normal? Lo que haya sido, nos dejó a todos con el deseo de saber que fue lo que sucedió ese día.

6 comentarios:

MARIA CRISTINA PAYER dijo...

NO ES RARO PARA QUIEN ESTÁ ACOSTUMBRADO A ESTAS COSAS, EN MI SALITA DE TRABAJO UN DÍA SE APAGÓ LA LUZ DESDE LA PERILLA QUEDAMOS BOQUIABIERTAS CON MI COMPAÑERA DE TRABAJO PUÉS NADIE TOCÓ ESTA PERILLA, LOS CHIQUITOS ESTABAN ALMORZANDO Y TODOS A LA VEZ DIRIJIERON SU MIRADA A ÉSTA, QUÉ VIERON??? HASTA AHORA NOS PREGUNTAMOS QUÉ PASÓ ESE DÍA Y MUCHAS COSAS MÁS!!

Mario Taborda dijo...

Interesante, Moni. Seguramente no les preguntaron que vieron los chicos para no asustarlos. ¿Los notaste nerviosos?, ¿ninguno de ellos hizo algún comentario o dibujo en referencia al hecho?

MARIA CRISTINA PAYER dijo...

NO MARIO, NO LES PREGUNTAMOS PUÉS SON CHIQUITOS DE 1 AÑO A 2, LO QUE NOTAMOS FUÉ UNA SONRISA EN SUS CARITAS Y UNA PAZ INCREIBLE, SIGUIERON ALMORZANDO TRANQUILOS.

Mario Taborda dijo...

¿Qué pudo haber pasado, según vos, Moni?

MARIA CRISTINA PAYER dijo...

QUÉ PUDO HABER PASADO??? BUENA PREGUNTA MARIO,LO QUE NO TENGO ES RESPUESTA, SOLO UNA PERILLA QUE SE APAGÓ SOLA AL MENOS A LA VISTA DE GENTE MAYOR COMO TE LO EXPLIQUÉ.

Anónimo dijo...

Confieso, Mario querido, que soy una escéptica sin remedio. Bah, a ver...no creo en fantasmas, no creo en dios/es, no creo en ángeles, no creo en santos, etc. He tenido experiencias extrañas, es cierto. Pero nada que no pueda explicarse racionalmente si uno busca, y no me da la gana buscar y rebuscar. Sin embargo, creo en los magos. Cuando un mago saca una paloma de una galera, cuando de una llama aparece una rosa: le creo. Eso es magia, no un truco explicable desde irritantes miradas adultas. Creo en los magos y creo que los seres mitológicos existen en algún lugar y no me canso de buscar el laberinto del Minotauro -que tampoco ha de haber muerto, como dicen por ahí-. En fin, todo lo que creemos o dejamos de creer está en la subjetividad inapelable de cada uno de nosotros, ese juego que no se puede evitar jugar.
Saludos.
María José Methol.

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Me llamo Mario Alberto Taborda y soy el creador de este blog. Soy Bioquímico, especialista en Ensayos y Control de Métodos y Profesor Superior en Bioquímica. Vivo en Rosario (Argentina).

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